El edificio, implantado en una parcela lineal, se abre a los espacios públicos mediante retranqueos estratégicos, mientras que la planta baja fomenta el encuentro intergeneracional y la azotea comunitaria ofrece vistas al barrio y al río Besòs. Organizado en pequeños núcleos de convivencia, el proyecto favorece la ventilación natural y crea comunidades de rellano a escala humana. Las viviendas, compuestas por cuatro estancias conectadas mediante puertas correderas, ofrecen una gran flexibilidad espacial sin jerarquías entre el salón y los dormitorios, garantizando autonomía e inclusión para todos.
La construcción se basa en una estructura prefabricada de madera contralaminada (CLT) y módulos estandarizados de baños y cocinas, lo que asegura la eficiencia y una obra limpia. El conjunto combina estrategias pasivas —ventilación cruzada, lamas de protección solar (brise-soleil)— y economía circular para lograr un edificio sostenible, eficiente y respetuoso con la calidad de vida de sus habitantes.