Torre Obélisque
Epinay sur Seine (93)
Emblema del norte de la metrópolis del Gran París, la torre Obélisque es un doble símbolo: el de la arquitectura conquistadora de la década de 1970 y el de las grandes copropiedades degradadas de la actualidad. Construida justo antes de la ley de Edificios de Gran Altura (IGH) de 1977, sus cien metros de altura sufrieron de lleno la explosión de los gastos comunitarios derivados de la nueva normativa de seguridad contra incendios. Deudas acumuladas, mantenimiento imposible: a finales de 2021, una orden de desalojo por riesgo estructural (arrêté de péril) vació definitivamente el inmueble. Sin embargo, la torre sigue siendo el faro del barrio de Orgemont.
Nuestro proyecto parte de un giro regulatorio. Para aliviar de forma duradera a los futuros residentes, excluimos la torre de la normativa de gran altura (IGH) consolidando las viviendas en las primeras 17 plantas (por debajo de los 48 metros de altura), y transformando los 13 niveles superiores en una planta de energía solar. La cubierta y las fachadas albergarán los paneles fotovoltaicos: la gran altura, antes una limitación, se convierte ahora en una ventaja energética. Sensores meteorológicos y de calidad del aire completarán el sistema.
A nivel de suelo, la gran losa urbana (dalle) se abre. El aparcamiento subterráneo, sobredimensionado, se excava parcialmente para albergar un equipamiento de barrio que reconecta la plaza de acceso (parvis) con el espacio público circundante.
Emblema del norte de la metrópolis del Gran París, la torre Obélisque es un doble símbolo: el de la arquitectura conquistadora de la década de 1970 y el de las grandes copropiedades degradadas de la actualidad. Construida justo antes de la ley de Edificios de Gran Altura (IGH) de 1977, sus cien metros de altura sufrieron de lleno la explosión de los gastos comunitarios derivados de la nueva normativa de seguridad contra incendios. Deudas acumuladas, mantenimiento imposible: a finales de 2021, una orden de desalojo por riesgo estructural (arrêté de péril) vació definitivamente el inmueble. Sin embargo, la torre sigue siendo el faro del barrio de Orgemont.
Nuestro proyecto parte de un giro regulatorio. Para aliviar de forma duradera a los futuros residentes, excluimos la torre de la normativa de gran altura (IGH) consolidando las viviendas en las primeras 17 plantas (por debajo de los 48 metros de altura), y transformando los 13 niveles superiores en una planta de energía solar. La cubierta y las fachadas albergarán los paneles fotovoltaicos: la gran altura, antes una limitación, se convierte ahora en una ventaja energética. Sensores meteorológicos y de calidad del aire completarán el sistema.
A nivel de suelo, la gran losa urbana (dalle) se abre. El aparcamiento subterráneo, sobredimensionado, se excava parcialmente para albergar un equipamiento de barrio que reconecta la plaza de acceso (parvis) con el espacio público circundante.